
Esta iniciativa tiene como objetivo salvaguardar el legado cultural de la dieta mediterránea, basada en el consumo de frutas, verduras y cereales, y difundirla internacionalmente.
Este proyecto tiene un carácter plurinacional y España, Italia, Grecia y Marruecos constituirán el núcleo que lo redactará pero la iniciativa se mantendrá abierta a la participación de otros países que conforman el arco mediterráneo.
El 24 de febrero pasado el presidente francés, Nicolas Sarkozy, anunció durante una feria ganadera que deseaba que la gastronomía de su país formara parte del Patrimonio de la Humanidad.