Animales en catástrofes "Un mundo peligroso"

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2.005 fue el año de las catástrofes naturales. Al devastador Tsunami que arrasó Indonesia y otros países a fines del 2.004 se sumó Katrina en el sur de EEUU, el atroz terremoto en Pakistán, inundaciones en India y Etiopía, y una seguidilla de huracanes aquí y allá.

El recuento de víctimas realizado por la Organización Meteorológica Mundial de Naciones Unidas arrojó un total de 350.000 muertos y daños materiales por 200.000 millones de dólares.

Sin embargo, no dice cuántos animales de cuántas especies perecieron. Y tampoco, cuántos perecerán por las modificaciones sufridas en su hábitat.

Hay que diferenciar, sin duda, entre los animales en cautiverio o atendidos por el hombre y los que viven en estado salvaje y sólo dependen de sí mismos. En situaciones de desastre, estos últimos tienen una ventaja esencial: la libertad para intentar escapar.

Las mascotas, por el contrario, suelen correr la suerte de sus amos. O peor: durante Katrina se vivieron miles de escenas desgarradoras cuando niños o adultos debían separarse de sus perros o gatos. “Bola de nieve, bola de nieve” gritaba un niño cuando el policía que lo ayudaba a subir al ómnibus de rescate le quitó su cachorro. Las vidas humanas, en estos casos, tienen prioridad.

Otros se negaron a escapar de Nueva Orleáns sólo por sus mascotas. “No dejaré a mis perros, a mis gatos y a mis loros. Prefiero morir con ellos” declaró un anciano. Afortunadamente, la inundación no llegó a su casa y todos se salvaron.

Pero más allá de los casos individuales, los veterinarios tienen muchos, demasiados problemas que resolver. Entre ellos, sepultar o incinerar los cadáveres de animales; curar, si se puede, a los animales heridos o sacrificarlos; verificar que los animales sobrevivientes tengan acceso a fuentes de comida y de agua; colaborar para reunir a los animales extraviados con sus dueños.

Pero, más que nada, su deber más importante es prevenir el riesgo de enfermedades. Los animales que logran salvarse del sismo o de la inundación o del incendio han abandonado su hábitat, tal vez por mucho tiempo, tal vez para siempre.

Esta movilización crea condiciones para el contagio. En toda emergencia los veterinarios organizan y controlan programas de lucha contra los vectores de enfermedades: mosquitos, cucarachas, ratas...

Fuente: Animal Planet