Atacan tenencia de fauna silvestre

Los animales decomisados están siendo llevados en una primera etapa al parque El Pinar (Joel Aranguren)

El año pasado se decomisaron 519 ejemplares de animales en extinción

BRIAMEL GONZÁLEZ ZAMBRANO

EL UNIVERSAL 14-02-2008

Los loros, guacamayas y monos conforman el trío de especies silvestres más compradas por los caraqueños como mascotas, pese a la prohibición legal que existe de adquirirlas y tenerlas en cautiverio.

De acuerdo a las cifras de la Dirección de Vigilancia y Control del Ministerio del Ambiente (MARN), el año pasado fueron decomisados 519 ejemplares de fauna silvestre, acuática y sus productos en la zona central del país (que comprende a los estados: Aragua, Carabobo, Cojedes, Distrito Capital y Miranda).

En los procedimientos levantados se hallaron monos araguatos, morrocoyes, tortugas arrau, venados, loros, pericos, tortolitas cunaguaros, serpientes, guacamayas y 942 kilos de baba y chigüire.

Los procesos de requisa se inician por denuncias de vecinos e interesados a través del número 0800-ambiente (26243683) o por medio de las fiscalías ambientales, según explicó Leonardo Gil, director de Vigilancia y Control del MARN.

"No andamos por la ciudad requisando casas. Lo hacemos por denuncias o cuando los propios dueños nos llaman porque los monos les están rompiendo las vivienda o los atacan, o incluso porque hieden demasiado. Tienen que saber que quien vende y quien compra comete un ilícito", aseguró el funcionario.

Jesús Ramos, director de diversidad ecológica del MARN, explicó que el problema se agrava en las temporadas vacacionales como carnaval o Semana Santa cuando se incrementa la venta de especies en carreteras.

"Para actuar y detener la comercialización tiene competencia la Guardia Nacional, la Armada e incluso la Aviación. El tema es que luego de que los decomisamos hay problemas tanto para reinsertar a los animales en su hábitat natural como para ubicarlos en centros de fauna", aclaró.

Según el funcionario, los zoológicos no pueden sostener la llegada constante de monos y aves en extinción debido a que no está entre sus presupuestos. Además, cuando liberan este tipo de especies corren alto riesgo de morir debido a que, por el tiempo en cautiverio, perdieron la capacidad para defenderse por sí mismos.

"Cuando se suelta un mono en una selva es probable que otro grupo lo mate por desconocerlo, además pueden portar virus contraídos por su cercanía con los humanos. Todo eso hay que considerarlo. No sólo se atenta contra la diversidad, quienes trafican con fauna y flora generan muchos problemas al ambiente y al Estado ", advirtió Ramos.

Multas irrisorias

La falla principal para dar sanciones es que la Ley de Protección de la Fauna Silvestre data de 1970 y la multa más alta por posesión de ejemplares en extinción es de BsF 50.

Dada la falta de centros para recuperar a este tipo de animales y las pocas medidas sancionatorias, hay casos en los que son dejados con sus dueños, pero en custodia.

"Llegamos a un acuerdo con las personas y deben tener un veterinario asignado y entregar informes sobre el estado de salud de los animales. Si se cumple con esas reglas, se puede quedar con el ejemplar por un lapso concertado porque las especies no se acostumbran al encierro, pero, luego tampoco saben ser libres ", aclaró Ramos.

Aunque los funcionarios del MARN no pueden realizar allanamientos, sí realizan procedimientos administrativos y pueden remitir los casos a la fiscalía, dependiendo de la cantidad de ejemplares y de la denuncia que se realice.